El Barcelona logró una noche perfecta en Praga. Cerró el pase matemático a octavos, Valdés batió el récord de imbatibilidad de Reina y Messi -con un hat trick- superó los 200 tantos. El partido no tuvo mucha historia. Pese al fútbol combativo de los checos, el Barça se volvió a gustar y le endosó cuatro goles a los de Pilsen.
Prometió el entrenador de los checos que su equipo plantearía un partido más valiente dada su condición de local. No engañó. El Viktoria salió a partirse la cara contra el Barça y de hecho, en los primeros compases llegó a crear inquietud a los de Guardiola. De hecho, al cuarto de hora Petrzela tuvo un mano a mano con Valdés, pero el meta catalán lo resolvió a su favor. Un Valdés que, por cierto, es desde hoy el portero que más minutos ha estado sin encajar un gol en la historia del Barça -877 minutos al término de este choque-.
En ese mano a mano errado se acabó el Pilsen, al menos en la primera parte. Y es que a los cinco minutos vino una jugada decisiva. Messi fue objeto de un penalti dentro del área y eso no sólo le costó la roja a Cisovsky sino que, a la postre, derivó en el 0-1.
Si a los checos les estaba costando frenar la creación de fútbol de los azulgrana, con la inferioridad numérica les resultó imposible.
Ramiro Aldunate para MARCA.com

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