Pudo asustarse, salir por patas y despedirse de la Champions, pero eso no va con el Valencia. El equipo de Emery superó todos sus miedos contra el Leverkusen y transformó una noche de terror en una noche para edificar un futuro esperanzador. Los valencianistas no defraudaron y siguen vivos en la Champions pisando los talones germanos, que ya sólo tienen un punto de ventaja.
El Valencia puede estar orgulloso de lo que hizo. No era fácil. Venció el miedo al fracaso y resolvió algunas dudas que existían en el ambiente. Ganó al Bayer Leverkusen, un buen equipo que sabe lo que hace, y le dijo a Europa que los murciélagos van a seguir volando.
El conjunto de Emery triunfó en su primera final de la temporada después de pasar por todo tipo de sensaciones. Lo bueno comenzó pronto, prontísimo. Jonas marcó a los 10 segundos de partido cuando muchos ni se habrían sentado en su butaca, cuando otros no habrían encendido la televisión y cuando Leno todavía estaba poniéndose los guantes al lado de una ducha. El Leverkusen sacó de centro, fue retrasando la pelota y todo se chafó cuando el guardameta brasileño la dio con el pie. Leno se la regaló a Jonas y el 7 che, agradecido, lo aprovechó marcando con su pierna izquierda.
El Valencia comenzó incluso mejor que en Alemania, pero fue evaporándose con el paso del tiempo. El partido iba para fotocopia de lo que ocurrió hace días en el Bay Arena y Alves retrasó lo que se veía venir. El meta brasileño sacó una mano imposible en un cabezazo de Toprak, pero no puedo hacer lo mismo en un testarazo calcado de Kiessling.
Delfín Melero para MARCA.com

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