La vida sigue igual a orillas del Manzanares. El Atlético volvió a mostrar todo su repertorio de virtudes y defectos frente a un Mallorca que bastante tuvo con mantenerse en pie. Los rojiblancos fueron mejores de principio a fin, pero no supieron rentabilizar su dominio, entre otras cosas porque las ocasiones de verdad llegaron con cuentagotas.
Gregorio Manzano arropó a Falcao con Adrián, Turan y Diego, pero el Atleti siguió careciendo de la continuidad necesaria en sus acometidas. Puede que no sea cuestión de nombres, por mucho que el técnico jiennense siga mareando la perdiz con sus onces.
El Mallorca se adelantó en el primer lance del partido merced a un penalti un tanto riguroso por mano de Silvio a un centro de Tissone. El lateral portugués tenía el codo pegado al cuerpo y no sacó ventaja de su acción.
El tanto espoleó aún más si cabe a los locales, que disponían de 89 minutos para arreglar el entuerto y reconciliarse con su parroquia, pero como suele suceder esta temporada, se quedaron a medio camino.
Tomás Campos para MARCA.com

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