Acabó el partido y los jugadores del Atlético de Madrid se marcharon a la ducha. No hacía falta después de la tromba de agua que cayó sobre San Mamés y del baño que le dio el Athletic. El partido le vino grande a los colchoneros y, en siete minutos, los vascos se comieron hasta los huesos del Atleti, retratado en un estadio en el que no valen medias tintas. En La Catedral todo lo que pasa suele ser verdad.
Los leones se desataron tras el descanso y se llevaron por delante a un equipo que, ahora mismo, se siente incapaz de cualquier cosa. Todo lo contrario pasó con el Athletic, que siempre confió en que iba a pasar lo que pasó. Lo que le faltó en la primera mitad lo tuvo en la segunda con la entrada de Ander Herrera, futbolista de buen gusto, que marcó el tiempo que necesitaba su equipo. Importante también fue Toquero, que dio un gol y metió otro. Todos sabemos que, si el Athletic se lo pide, se iría corriendo a San Sebastián o al fin del mundo.
Delfín Melero para MARCA.com

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